*CAMINATA CON PINGÜINOS*
TEMPORADA: Octubre a Abril
LUGAR: Pingüinera Isla Martillo.
SALIDAS DIARIAS: 08:00 AM. y 14:00 PM


DURACIÓN: 6 horas
   
 
CUPO MÁXIMO: 20 pasajeros. Realizar reservas con antelación.
RECOMENDACIONES: No apto para personas con movilidad reducida. Llevar ropa de abrigo y/o impermeable y calzado confortable.
 
VALOR POR PERSONA *CONSULTAR*
   

INCLUYE: Traslados Hotel / Ea. Harberton ida y vuelta + Cruce a Pingüinera con caminata entre los nidos. Guía Bilingüe.
TIEMPO DE CAMINATA: Alrededor de una hora y cuarenta minutos.
NO INCLUYE: Ingreso a la Estancia Harberton. Comidas.
 
 
DESARROLLO: A la hora elegida, saldremos desde el hotel de los pasajeros hacia el muelle turístico, desde donde saldremos, rumbo a la Ea. Harberton, a 90 km de Ushuaia y a orillas del Canal Beagle.
 
Ea. Harberton, es la 1era estancia en Tierra del Fuego, fue fundada en 1886, por el misionero anglicano Thomas Bridge.
 
Recorriendo en modernos minibuses la ruta nacional Nº 3, y disfrutando de los distintos puntos panorámicos, hasta llegar a la estancia.
Allí nos embarcamos en botes semirrígidos adecuados para la navegación en la zona, dirigiéndonos a la pingüinera en isla Martillo.
Desembarcamos en la isla junto al guía para conocer costumbres, características y zona de nidificación de los pingüinos.
 

Isla Martillo(o "Yecapasela" en idioma Yaghán), representa una de las tres colonias de pingüinos de Magallanes presentes en la Patagonia Argentina (única en Tierra del Fuego).
Esta colonia de pingüinos, aloja más de 1000 nidos e incluye un pequeño grupo (9 nidos) de pingüinos Papúa (Pygocelis Papua), único asentamiento registrado para Sudamérica de esta especie.

 
 
Recorreremos en casi hora y media, los senderos establecidos, en un sector de 800 m2 aprox.evitando invadir el hábitat de los pingüinos.
Se enseñará también fauna y flora del lugar, y podremos fotografiar a estas hermosas aves.
 

Dependiendo de la fecha en la que  realicen la excursión, podrán ver:
La reconstrucción de los nidos; el ritual de apareo; la puesta del huevo e incubación; así como los nacimientos y el posterior desarrollo de las crías, hasta que cambian sus plumones por plumas impermeables, que le permitirán luego migrar con sus padres, a fines del verano hacia aguas más cálidas.
Durante el primer mes de vida los pichones permanecen en el nido.
No pueden caminar ni permanecer parados por su cuenta.
Únicamente se alimentan de la comida que los padres les traen.
Finalizado este primer mes de vida, ya cuentan con la fortaleza como para caminar por su cuenta y comenzar a salir del nido.
Ante el menor peligro, vuelven a introducirse en su nido bajo la protección de sus padres.
Hacia fines de Enero y comienzos de Febrero, los pichones habrán alcanzado los sesenta/setenta días de edad, con un peso que puede superar al de un adulto.
El peso que han ganado, lo necesitan para ganar su plumón y adquirir así su primer plumaje juvenil de este modo, se convierten en juveniles que dejarán la colonia al poco tiempo.
Estos juveniles pueden permanecer en el mar por varios años hasta volver a la colonia.
 Otros retornarán a la colonia cada año hasta alcanzar la madurez, y forman parte de ese elenco de aves presente continuamente en la playa

 
 
Luego de la caminata por la isla, se retorna con el bote hasta el puerto de la estancia, para finalmente regresar a la ciudad con el minibús, transitando el mismo camino realizado anteriormente.
 
Con los pingüinos conviven diferentes aves características del área, podremos también avistar Skúas (principal depredador de los pingüinos), Albatros, Petreles, Cormoranes, Jotes, Gaviotines Sudamericanos y otras aves de la zona.
 
 

IMPORTANTE: Por un acuerdo entre la estancia, el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC) de Ushuaia y el Gobierno de Tierra del Fuego, cada día se permite el descenso en la isla de 80 personas en cuatro grupos para realizar caminatas con los pingüinos.
 Por razones de seguridad,  únicamente se permite con un guía especializado, en un sendero delimitado y bajo normas específicas, que contribuyen a la satisfacción tanto de los visitantes como de los pingüinos.
Se observan principalmente los pingüinos magallánicos; los pingüinos papúa son más sensibles, por lo cual sólo es posible avistarlos en la distancia.